Más de dos años hace que entro en vigor la ley de jurisdicción voluntaria en la que se permite casarse ante Notario.

Desde entonces más de una escritura de matrimonio he firmado, aunque a mi me gusta decir que he celebrado más de una boda; la verdad es que no hay dos iguales, y que de todas guardo un recuerdo especial (espero que los novios también)

Desde un principio dejé claro en la web de la Notaría que mi horario es de lunes a viernes, y que no trabajo ni viernes tarde ni sábados.

Pese a todo, e incluso pese a que mis empleados saben de sobra que decir, más de uno ha venido a mi despacho, para intentar convencerme de que trabaje el sábado.

Suelen venir ambos novios bastante acaramelados, con una cara mezcla de ilusión y de pena por no poder contar con mis servicios.

Lo cierto es que me gusta ver esa cara de ilusión, y que no me río de ellos por la cara de pena que me ponen, pues entiendo que es más que normal que quieran hacer de su boda una celebración y no les agrade contratar a alguien que haga “el paripé”.

Hace unas semanas tuve dos casos, y creo que lo que dije a ambas novias puede servir para que entendáis el por qué de mi negativa a trabajar los viernes por la tarde y los sábados.

¿Casarse ante notario en Sábado es un trabajo para el Notario?

Pues si, no os voy a negar que me encanta mi trabajo, y que una de las cosas que más me gustan es casar a la gente, pero no deja de ser trabajo.

No solo es trabajo para mi, también es trabajo para mis empleados.

Las escrituras no se hacen solas, ni se facturan solas, ni las copias salen solas ni van solas andando al Registro Civil.

Por cierto la disposición transitoria cuarta de la ley de jurisdicción voluntaria dispone:

Extendida el acta o autorizada la escritura pública, se entregará a cada uno de los contrayentes copia acreditativa de la celebración del matrimonio y se remitirá por el autorizante, en el mismo día y por medios telemáticos, testimonio o copia autorizada electrónica del documento al Registro Civil para su inscripción, previa calificación del Encargado del Registro Civil.

Ni que decir tiene que ese sistema telemático, dos años después, no existe, por lo que la única posibilidad es que el mismo viernes tarde o sábado, el Notario tras la celebración del matrimonio vaya a las oficinas de correos (mientras los cónyuges celebran la boda).

Por cierto los Registros Civiles, los viernes tarde y sábados, está cerrado (igual que los juzgados, y oficinas públicas)

Tampoco le cuesta al Notario tanto trabajo hacer un esfuerzo y casarme un sábado

Pues es verdad.

El problema es que no se trata de un sábado, sino el por qué un sábado si con unos novios, al sábado siguiente por qué no con otros novios.

Por encima de todo a quien le cuesta trabajo es a mi familia; los notarios no somos sacerdotes que carecen de esposa e hijos, y no es que me pidas un esfuerzo a mi y mis empleados, sino que también se lo estas pidiendo a mi mujer y mis hijos.

Te he dicho que me gusta mi trabajo, pero también me gusta mi mujer, y el tiempo que tengo, lo reparto entre ambos de la mejor manera que puedo (no creo que sea, por otra parte, distinto del común de los mortales)

A ambas novias les pedí que miraran a sus novios mientras yo hablaba, y que se dieran cuenta si eran guapos y los querían, y si deseaban vivir una vida con ellos.

Cuando ambas empezaron a esbozar una sonrisa simplemente les dije.

Yo veo a mi mujer guapa y quiero vivir toda la vida con ella, pero ¿crees justo que para que tu celebres tu boda tenga yo que divorciarme? ¿crees que le puedo decir a mi mujer que no voy a estar con ella el viernes por la tarde o el sábado porque tengo que trabajar…en una boda? ¿qué harías tu si él te dice eso?

¿No tiene en cuenta el Notario a los invitados?

Sinceramente NO.

Esos invitados me importan un comino, pues ni van a firmar la escritura, ni van a casarse.

Pero aclaro que no es que la ley diga que el matrimonio precisa de los contrayentes y testigos; no es que diga que hay que casarse y celebrar la boda, es que los invitados son tan importantes como las flores que lleva la novia.

Empiezo aclarando que por supuesto que entiendo que es normal querer compartir con los más allegados  algo tan ilusionante como el día de tu boda.

Pero de ahí a la realidad, en la que una de las parejas confesaba que no conocían a la mitad de los invitados (impuestos por los padres) media un mundo.

He dicho que trabajo los lunes, más tened por seguro que si uno de mis hijos decide casarse un lunes, ese día yo no trabajaré e iré a su boda.

Si alguien no pide permiso en el trabajo para asistir a la boda, es porque lo único que les importa es la celebración, pero no de la boda, sino de un banquete.

Muy amablemente ambos novios, esta semana, me querían invitar al banquete a mi y a mi mujer; sin embargo rápidamente entendieron mi pregunta …si vosotros no conocéis a la mitad de los invitados ¿qué hacemos mi mujer y yo ahí?

¿Pero no decía que le gustaba celebrar bodas, y no firmar escrituras de matrimonio?

Y es cierto, pero una cosa es celebrar una ceremonia, y otra muy diferente celebrar una fiesta.

La fiesta es consecuencia del matrimonio, y no al revés.

Si quieres pegarte una comilona y beber bien, basta con que lo organices, pero no comprometas para ello el resto de tu vida con otra persona, pues aunque es cierto que cualquier excusa es buena para una celebración, tratar al matrimonio como excusa es muy mal comienzo.

A mi me gusta cuando tengo frente a mi a los novios, me gusta verles la cara, me gusta verles actuar cuando están ellos dos solos conmigo; no se como explicado, pero siento que hay una burbuja que nos rodea a los tres.

Es una burbuja especial e invisible, pero está formada por miradas directas a los ojos, por manos de novios entrelazadas, y por sonrisas (incluso alguna lágrima que he visto escaparse) todo lo demás es accesorio.

Es que tengo reservado desde hace cinco meses el lugar de la celebración

Nuevamente creo que te equivocas, pues estas empezando la casa por el tejado.

¿Qué es lo importante la boda o la celebración?

Entiendo que es muy respetable y digno el trabajo de quienes tienen empresas de catering más el que pongan su trabajo por delante del mío, pone de manifiesto que no es que yo sea secundario (que lo soy) sino que los propios contrayentes son actores secundarios de su boda (y no los principales protagonistas)

De hecho una de las novias me llega a preguntar si los casaba un viernes y ellos lo celebraban un sábado qué traje debía de ponerse en la Notaría, no lo dudé y le dije que el de novia, y que lo de menos era el traje que llevara a la fiesta.

En definitiva, y por más que queramos hacer de nuestra boda un cuento de princesas, hemos de tener muy presente que estamos perfeccionando un negocio jurídico muy serio, y que estamos tomando una decisión que va a afectar muy seriamente a nuestra vida.

Es por ello por lo que creo muy importante distinguir lo principal (la boda) de lo accesorio (la celebración) y dar a cada cosa el lugar que se merece.

Por cierto y a aquellos novios que de forma más o menos educada me han planteado si cambiaría de opinión haciendo ellos un esfuerzo económico, les recuerdo que: por supuesto trabajo por dinero, pero que el arancel notarial es el que es, me guste o no; pero sobre todo trabajo para vivir, y no vivo para trabajar.

Jamás me he negado por urgencia a trabajar (aún recuerdo una final Italia España que me pasé levantando un acta hasta las tres de la mañana) pero las urgencias se plantean en el momento y no con meses de antelación.

 

Foto cortesía de Tangi Bertin editada con canta

Licencia creative commons

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